sábado, 28 de febrero de 2015

Wikipedia:Consultas de borrado/Isla Limacos


Isla Limacoseditar

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Busca fuentes: «Isla Limacos» – noticias · libros · académico · imágenes
Parece el típico bulo tipo Micronesia Española. No hay fuentes, y menos para asegurar la españolidad del islote Adolfo Tierno (discusión) 11:09 19 oct 2013 (UTC)
  • manténgase Manténgase |¿Estas seguro que es un bulo? Si aportas mas argumentos, me planteare cambiar mi voto --Imperator-Kaiser (discusión) 13:11 19 oct 2013 (UTC)
    • comentario Comentario Supongo que conoces WP:FF y WP:TB. Si por lo menos hubieses buscado en scholar.google.com entendería tu "argumento", pero hacer una búsqueda en google solo indica que un bulo está lo suficientemente extendido. Supongo que entonces esto garantiza el artículo deMicronesia Española, ¿no?. --Adolfo Tierno (discusión) 15:10 19 oct 2013 (UTC)
  • comentario Comentario En principio, tratándose de un artículo de accidente geográfico, suele concederse relevancia per se a estos. Ya el tema de su españolidades harina de otro costal, siendo siempre posible eliminar las referencias a ella si se demostraran un bulo. A tenor de búsquedas mínimas en internet al menos la isla parece existir.--Totemkin (discusión) 13:32 19 oct 2013 (UTC)
  • (CdE) comentario Comentario Lo de la españolidad actual de la isla es un bulo, pero parece ser cierto que existe y que fue española en un tiempo. He encontrado un artículo que la menciona y poco más. Parece ser que España la abandonó en un momento inconcreto a lo largo de los siglos XVIII y XIX, cuando estaba frente a las costas de lo que debía ser la Argelia francesa. Hoy forma parte, sin duda, de Argelia (hay menos dudas que en el caso de Perejil). He hecho algunos cambios en el artículo porque era enormemente tendencioso y transpiraba un irredentismo español totalmente fuera de lugar. Eso es lo que lo asemejaba al caso de la Micronesia Española que menciona Adolfo. Pienso que haría falta alguna fuente más, pero no creo que haya que borrarlo, pues parece ser (lo digo con prudencia porque no había oído hablar de ella hasta ahora) un artículo sobre un accidente geográfico existente. Simplemente hay que evitar que sea manipulado con fines bulo-políticos.--Chamarasca (discusión) 13:35 19 oct 2013 (UTC)
  • Por de pronto he sustituido la categoría "Archipiélagos e islas de España" por la de "Archipi... de Argelia", un tanto arbitrariamente, sí, pero ante la duda, por ahora parece más neutral decir que es argelina.--Totemkin (discusión) 13:41 19 oct 2013 (UTC)
No hay duda. Había olvidado las categorías. Suponiendo que se trate de la misma isla que en francés se denomina Rachgoun (que es el dato que habría que confirmar), se encuentran también referencias en la red acerca de la existencia de restos arqueológicos fenicios. Si alguien tiene tiempo y ganas, puede comprobar los datos y ampliar algo el artículo.--Chamarasca (discusión) 13:44 19 oct 2013 (UTC)
Estaba en ello, parece ser que hay una necrópolis púnica, con su correspondiente librito. También aparece mencionada. anecdóticamente eso sí, como tal en otros artículos en francés de índole más geográfica.--Totemkin (discusión) 13:50 19 oct 2013 (UTC)
Lo que nos falta es identificar Limacos-Caracoles con Rachgoun.--Chamarasca (discusión) 13:55 19 oct 2013 (UTC)
comentario Comentario Si al acabar la consulta no se ha identificado de manera clara la relación Rachgoun-Limacos yo renombraría el artículo a Isla Rachgoun.--Asqueladd (En arameo no, que me enamoro) 14:27 19 oct 2013 (UTC)
  • Y entonces trasladaría el contenido verificable sobre Limacos basado en el artículo presente en la bibliografía a Plazas de soberanía habría que discernir el asunto de la fiabilidad de la única fuente, posiblemente no neutral, que se refiere a Limacos antes de incluir una mención rápida y sucinta al islote en el artículo de plazas de soberanía.--Asqueladd (En arameo no, que me enamoro) 14:30 19 oct 2013 (UTC)
comentario Comentario La fuente aportada para afirmar la "españolidad" pasada del islote me parece realmente dudosa. Además de ponerla al mismo nivel que Perejil (sobre el cual se vertieron ríos de tinta irredentista), la referencia que aporta para sustentar su afirmación es nada más y nada menos que el texto de Madoz sobre Ceuta. No me he molestado en mirarlo, pero me parece muy dudoso que en la entrada de Ceuta se hable de una isla situada más allá del Muluya. Tampoco tengo claro si Militaria: revista de cultura militar es una fuente fiable desde el punto de vista académico por muy profesor titular de universidad que sea el autor (profesor, ¿de qué?) --Adolfo Tierno (discusión) 15:07 19 oct 2013 (UTC)
Correcto, Adolfo Tierno. Modifico. Un saludo.--Asqueladd (En arameo no, que me enamoro) 15:40 19 oct 2013 (UTC)
Me sumo a las dudas expresadas por Adolfo. Con tan parca mención en bibliografía considero conveniente poner en cuarentena toda la información con connotación nacionalista. Si los argelinos se empeñan en poner una banderita y el gobierno español se ofusca y reacciona ya saldrá más información a la luz. Por ahora considero lo más conveniente ceñirnos a un pequeño esbozo, con el nombre en francés y su localización, aparte de mencionar los asentamientos púnico/fenicios que al parecer ha habido en Rachgoun.--Totemkin (discusión) 15:20 19 oct 2013 (UTC)
En ningún momento me he pronunciado a favor del mantenimiento del artículo, y mucho menos de la absurda información irredentista. Ahora bien, que hubo territorios del norte de África que fueron posesiones españolas no es ningún secreto. La misma ciudad de Orán fue española durante parte del siglo XVIII. Así que no tendría nada de extraño que un islote próximo también lo fuera. Esto, naturalmente, no quiere decir que siga siéndolo. Por cierto, el artículo sobre Orán también estaba contaminado por el bulo sobre el supuesto irredentismo español sobre la isla.--Chamarasca (discusión) 15:35 19 oct 2013 (UTC)
Yo me manifiesto a favor de mantener la sección del artículo referente a la isla de Rachgoun. Creo que es un hecho que existe, que la llaman así (isla de Rachgoun) y que enfrente hay una población llamada Rachgoun. Considero probable que la mención del siglo XVIII a la isla de Limacos se refiera también a esta isla ("posiblemente conocida en fuentes españolas como isla de Limacos quizá sería hilar demasiado débil en la entradilla. En cuanto a alguna referencia a España, ¿qué quiere decir que la abandonó? ¿Construyó "España" alguna vez algo allí? Se trata de un pedrusco. La fuente, como menciona Adolfo, es tremendamente dudosa, cuando pueda intentaré consultar el Madoz, pero ya sería raro. Por cierto, para interesados, ha habido un artículo recién creado sobre Orán y España, Operación Cisneros.--Totemkin (discusión) 15:54 19 oct 2013 (UTC)
He localizado en Google Maps la isla que aparece en el mapa que obra en el artículo, y que parece ser la isla de Rachgoun. Se encuentra al este de Orán, más o menos al norte de la desembocadura de un río que parece venir de Tremecén. Eso coincide bastante con la descripción que hace Vicente Tofiño de San Miguel de la isla Limacos o de Caracoles en su Derrotero de las costas de España en el Mediterráneo(páginas 72-73). Curioso. Lo que no coincide es la longitud que él indica con la que consta en el artículo. Sí coincide bastante la latitud.--Chamarasca (discusión) 15:58 19 oct 2013 (UTC)
Información Información: Un servidor —en uno de sus no mejores esfuerzos de lectura diagonal— no ha visto mención a Limacos en las páginas correspondientes a Ceuta del Madoz.
--Asqueladd (En arameo no, que me enamoro) 16:05 19 oct 2013 (UTC)
El tal profesor Mariñas parece ser jurista, por lo que se encuentra en la red sobre él. Eso no le da ni le quita credibilidad, creo yo. Respecto al Madoz, ¿tiene que estar en Ceuta? Y puede figurar como Limacos o como Caracoles. La verdad es que no sé si el artículo merece tantas energías como estamos empleando, pero ya metidos en harina me ha picado la curiosidad.--Chamarasca (discusión) 16:32 19 oct 2013 (UTC)
Digamos que la única referencia de la españolidad durante un periodo de tiempo de Limacos (o Caracoles) es un texto que, a su vez se refiere a otro (el texto de Madoz) que no menciona Limacos o Caracoles. Más aún, que incluso si hubo alguna ocupación transitoria, el estatus de "plaza menor" es más dudoso aún. Es extraño que no haya ninguna otra referencia, teniendo en cuenta que realmente el islote se haya a más de cien kilómetros de Orán. Personalmente, la fuente no me parece muy sólida. --Adolfo Tierno (discusión) 18:36 19 oct 2013 (UTC)
La fuente no menciona Limacos más que de pasada porque es un asunto colateral. Parece claro que hay un error en la cita. Se me hace raro que si el Madoz hace una mención a ese islote lo haga en la voz de "Ceuta", dada la distancia a la que se encuentra de esa ciudad. Podría ser que estuviese en la voz "Melilla" o en alguna otra. Resulta difícil revisar todo el Madoz para comprobarlo. No creo que el autor del artículo de Militaria se inventara la cita; no estamos hablando del autor del artículo de Wikipedia. En cualquier caso, es lo que hemos encontrado en el primer día de la consulta. Que España hubiera utilizado el islote en el pasado, como medida de protección de Orán (que fue plaza española hasta 1791) no tendría nada de extraño. Es una función parecida a la que han tenido el Peñón de Vélez de la Gomera, las islas Chafarinas o la de Alhucemas. Lógicamente, el islote no tendría ninguna utilidad para España tras la retirada de Orán. En todo caso, tenemos un par de referencias al islote en cuestión por el nombre de Limacos o Caracoles; vemos que con bastante probabilidad se trata de la misma isla que los franceses denominan Rachgoun. Sobre esta isla se encuentra abundante literatura relativa a los restos de la presencia fenicia. Si confirmamos que se trata de la misma isla, disponemos de algo de información para un accidente geográfico menor, pero relevante. Puede que otro usuario nos proporcione algo más de información.--Chamarasca(discusión) 22:48 19 oct 2013 (UTC)
comentario Comentario En primer lugar, creo que estamos todos de acuerdo en que la isla parece existir. En segundo lugar, aunque implique un esfuerzo mínimo de fuente primaria, creo también aceptable concederle el topónimo castellano de "Isla Limacos", puesto que cumple de manera muy razonable la descripción del libro de Vicente Tofiño de San Miguel, ya que, aparte de las acertadas observaciones de Chamarasca respecto al par de párrafos incluidos de la obra en el artículo, existe contenido adicional en la obra (previo) con distintos cabos que se van cruzando a lo largo del litoral marroquí-argelino y tras analizar un poco la situación de determinados accidentes geográficos creo que esto da todavía más fuerza a esta posibilidad. Por lo tanto quiero preguntar, ¿estamos todos de acuerdo en que el artículo es perfectamente "conservable" tan solo eliminando el "la isla de Limacos fue una posesión española del tipo llamado 'plaza menor', pero fue abandonada por España en algún momento de los siglos XVIII y XIX."? ¿Es preciso eliminar también el "Situada a un centenar de kilómetros al oeste de las antiguas posesiones españolas de Orán y Mazalquivir"?--Totemkin (discusión) 09:56 22 oct 2013 (UTC)
Es indudable que lo que no tenía cabida era la absurda reivindicación irredentista. Cada vez veo más claro que Limacos o Caracoles es la denominación que los españoles dieron a la isla que los franceses llaman Rachgoun. No veo otra isla con la que se pueda confundir. La mención a Orán podría permanecer, pero como mera referencia geográfica. La isla está al oeste de Orán, aunque no tengo idea de a cuánta distancia. Lo de que los españoles la utilizaran de algún modo antes de 1791 es perfectamente posible. La denominación indica que desembarcaron en ella y apreciaron una característica peculiar. No obstante, esta cuestión debería ser confirmado por otro medio, ya que parece que se trata de un islote inhabitable y sin un puerto aceptable. La verdad es que debo reconocer que no sé cómo hace Asqueladd las búsquedas de las páginas del Madoz en la página de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. He intentado acceder a la voz "Melilla" (por probar) pero no he sabido hacerlo.--Chamarasca (discusión) 10:14 22 oct 2013 (UTC)
En lo referente a la isla tiene la pinta de no tener/haber tenido más que un faro (hay múltiples referencias por Faro de Rachgoun e incluso en el mapa del artículo pone algo así como "Phare" (?)). En cualquier caso, en una de ellas, ya no sé si tomármelo a modo de chiste, describen los yacimientos del faro de Rachgoun como un posible asentamiento ibérico (en lugar de "púnico" o "fenicio"). aquí.--Totemkin (discusión) 10:31 22 oct 2013 (UTC)
Chamarasca. Aquí tienes una página del volumen entero en el que se supone que está Melilla:
con el wikicódigo {{Cita Madoz|volumen=11|página=361}}
A partir de ahí, cada tomo tiene alrededor de 700 páginas. Como obviamente la ordenación es alfabética, pues a ojo vas acotando.
ya he encontrado la página.
Espero haber sido de ayuda. Repito por si no ha quedado claro que mi búsqueda de la palabra Limacos (o Caracoles) en la voz Ceuta del Madoz no puede considerarse totalmente exhaustiva.--Asqueladd (En arameo no, que me enamoro) 10:35 22 oct 2013 (UTC)
comentario Comentario En Melilla el Madoz hace referencia a las Chafarinas y las menciona como el único fondeadero entre Melilla y Mazalquivir/Orán, mencionando que también existe una posesión francesa en Djemma Ghazat o algo así, que parece ser -> djemaa el ghazaouet -> Ghazaouet, bastante más al oeste que Limacos.--Totemkin (discusión) 10:52 22 oct 2013 (UTC)
Información Información: He encontrado un documento que sostiene la relación Limacos-Rachgoun en el artículo hermano de la wikipedia francesa (Rachgoun). Ahí nos indicaban en una referencia el nombre de un mapa de 1877 que efectivamente, si se busca la carta digitalizada, relaciona los dos nombres. No sé no obstante qué implica el subrayado rojo y amarillo de diferentes localizaciones ni por supuesto esto último podría apoyar la tesis de su españolidad. El mapa es este:
Un saludo.--Asqueladd (En arameo no, que me enamoro) 16:15 23 oct 2013 (UTC)
  • comentario Comentario He estado investigando un poco sobre la hipotética relación con España de la isla y lo más que he conseguido rascar es que en el pueblito de enfrente, en la costa africana (Rachgoun o Rechgoun), existe una playa denominada con el exótico y curioso nombre de "playa de Madrid".--Totemkin(discusión) 17:27 23 oct 2013 (UTC)
  • manténgase Manténgase Tras todo lo dicho, creo que es totalmente correcto tener un artículo sobre este accidente geográfico, incluso si se puede rascar poco. Saludos --Adolfo Tierno (discusión) 21:42 24 oct 2013 (UTC)
    • comentario Comentario Respecto a la "españolidad" del islote, no hay mucho que buscar ni en google books ni en google scholar. Sin embargo, es interesante ir a esta web. Es la típica web irredentista (fantasiosa) que lista cualquier texto en el que un español mencione la isla de marras como prueba incontrovertible de la españolidad del pedrusco. Sin embargo, alguna de las cosas que dice son ciertas.
      • Efectivamente, el Diccionario universal del derecho español (1853) dice que "Los puntos que la España tiene en las costas del África, son: en la septentrional, Ceuta, Melilla, Alhucemas y Peñón de Velez de la Gomera, conocidos con el nombre de Presidios; las Islas Chafarinas ocupadas en el año 1848, y las del Peregil, Alborán y Limacos que están sin ocupar".
      • El Atlas de España y sus posesiones de ultramar (1856) dice que "Ademas de los cinco puntos descritos, pertenecen á la España la Isla del Peregil, La de Alborán y la de Limacos ó Caracoles que no están ocupadas la 3ª esta en territorio de la Argelia."
      • El Informe sobre el libre comercio terrestre y marítimo de 65 posesiones ó puertos francos españoles en ultramar (1858) dice que "Considerando en tales condiciones á las islas de Vieques, Bergantin y Culebra en las Antillas de la América española, á Fernando Pó, Annobon y Corisco en la costa de Guinea al occidente de Africa, la de la Ascensión en la misma costa frente á Sierra Leona, á las tres islas Chafarinas, á las del Peregil, Caracol y Alboran, á Ceuta, Alhucemas, Melilla y Peñon de la Gomera sobre el imperio de Marruecos, á las treinta islas Carolinas y diez y siete Marianas en la Oceania, y á las Malvinas en la América del Sur que todas pertenecen á la nacion española"
      • La Revista de España (1870) incluye los siguientes textos: "La isla de Karakal ó sea de los Caracoles, era una parte del beyato de Orán y posesión española adquirida por Carlos V y donde tuvimos establecimiento, Ya que no hagamos valer nuestros derechos, pudiéramos enajenarlos con diferente título que el Emperador de Marruecos. Aquella isla está situada sobre la costa, en el confín occidental de la Argelia, en el golfo de Melilla junto á la desembocadura del Malouya (principal rio de la parte septentrional de Marruecos)" y "La isla de los Caracoles es una adyacencia; pertenencia española por haber sido anejada á nuestro Imperio por Carlos V; ocupada y poseida sin disputa desde entonces. La quieren los Franceses. Debe cederse á los Americanos ó á la Sueciaa ó á Dinamarca que quieren un establecimiento allí. Es fondeadero. Puede dominar la bahía y la desembocadura del rio, el más considerable de la parte septentrional de Marruecos"
    • Podemos concluir que efectivamente, durante las décadas centrales del siglo XIX diversos textos mencionaron la "españolidad" del islote, en un contexto en el que se quería asegurar a toda costa las escasas áreas de influencia españolas en el imperio de Marruecos, pero sin indicar (salvo en un caso) ni de dónde provenían los títulos sobre dicha isla ni si habían estado habitadas, o al menos guarnicionadas, en algún momento. Las referencias del siglo XIX no sustentan, por otra parte, la fantasiosa pretensión de que se trataba de una plaza menor, por cierto.
    • Lo pintoresco del caso es que, si se buscan textos contemporáneos a los anteriores, pero en francés, nos encontramos con que, en 1835, la isla había sido ocupada por los franceses en su campaña contra Abd al-Qádir (concretamente a finales de octubre de 1835). Es de suponer que el puesto fue evacuado tras la firma del Tratado de Tafna de 1837, pero tras la rotura por los franceses del tratado y la paulatina ocupación del occidente de Argelia durante la década de 1840, no creo que hubiese el más mínimo cuestionamiento del statu quo por parte de España (no hay que olvidar que la ocupación de Chafarinas, para la que no había ningún título histórico, tuvo lugar en 1847, con el fin fundamental del impedir la expansión francesa hacia el oeste).
    • Dicho todo esto, no se me ocurre qué añadir o qué dejar en el artículo. Un abrazo --Adolfo Tierno (discusión) 21:42 24 oct 2013 (UTC)
  • comentario Comentario Impresionante el despliegue de información de Adolfo. La verdad es que en ningún momento he pensado que la presencia española en el islote (fuera la que fuera en su momento) se extendiera más allá de la pérdida de Orán. Ahora bien, todas esas menciones indican no solo que la isla era conocida, sino que hubo algún tipo de presencia española con anterioridad. No creo que esa presencia pudiera ser muy importante, dadas las características del lugar. En cualquier caso, me parece que nos faltan elementos para poder afirmar que fuera posesión española, así que soy partidario de eliminar esa referencia (sin perjuicio de que pueda ser restablecida en el futuro si se encuentran fuentes fiables que lo afirmen). Eso no quita para que se pueda mantener el artículo sobre el accidente geográfico. Incluso supongo que se podría ampliar la parte dedicada a los fenicios; aunque eso lo dejo para el que tenga afición al tema.--Chamarasca (discusión) 21:55 24 oct 2013 (UTC)
  • comentario Comentario Wow, irredentistas, sí, pero unos investigadores realmente esforzados. Pues no sé qué hacer. Si limitar al artículo al contenido actual, o la posibilidad de incluir alguna de esas fuentes aportadas por Adolfo Tierno (siempre relativizando su veracidad en la redacción) para dar un poco más de forma a esa minisección de historia redactada con las fuentes sobre Al-Andalus. El problema es ese, que al ser un tema tan delicado y proclive a dar lugar a fanatismos, existirá siempre el peligro de que en el futuro dichas fuentes sean tergiversadas para apoyar el planteamiento irredentista (quizás bastaría con mantener el artículo bien vigilado) y, ciertamente, al ser un islote tan "colateral" la información es realmente anecdótica y minúscula. En cualquier caso Limacos al parecer ha escondido más historia de la que yo un principio le sospechaba. Podemos jactarnos de tener el artículo más completo y trabajado del islote de todas las Wikipedias. Que son dos.--Totemkin (discusión) 08:58 25 oct 2013 (UTC)
  • manténgase Manténgase Creo que todavía no me había pronunciado expresamente respecto a la conveniencia del mantenimiento. Opino que ahora el artículo tiene un contenido digno para un accidente geográfico casi insignificante. Por supuesto que los bulistas empeñados en reconstruir el Imperio Español volverán a intentarlo tarde o temprano. Por mi parte, he incluido el artículo entre los que vigilo (también el de Orán) para impedir la resurrección del bulo.--Chamarasca(discusión) 09:15 25 oct 2013 (UTC)
comentario Comentario He pensado que el pormenorizado estudio presentado por Adolfo Tierno puede tener definitivamente interés de cara a su inclusión en el artículo (al fin y al cabo lo que ya hay tampoco está elaborado en base a referencias a estudios muy sesudos y extensos de la isla), a pesar de la problemática antes mencionada. Así pues he procedido a incluir un par de referencias citadas en la web de marras al artículo (como caladero de barcos españoles y la ocupación por los franceses). Como he dicho, he intentado relativizarlas, con "existen referencias que afirman", "es mencionada como posible", etc. Es posible que incluya alguna más estos días. Si veis que en alguna me paso un poco de la raya y veis que está definitivamente de más, comentadlo por aquí. ¡Saludos!--Totemkin (discusión) 11:34 25 oct 2013 (UTC)
  • manténgase Manténgase Opino lo mismo que otros wikipedistas. Creo debe y puede mantenerse. --:Puerta-8.JPG AnselmiJuan | Caran dache fixpencil 0012.jpg Discusión 21:26 29 oct 2013 (UTC)
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domingo, 18 de enero de 2015

ISLA DEL PEREJIL, incidente de 1887

La Ilustración española y americana Año XXXI. Núm. 44. Madrid, 30 de noviembre de 1887

En la Crónica general del número precedente se indican los hechos que han dado momentánea celebridad á la isla del Perejil, de la que damos una vista (según dibujo de Riudavets) en la página 325.



Esa isla está situada á unos 276 metros de la costa septentrional de África y seis millas al O. de Ceuta; mide 418 metros de longitud y otros tantos de anchura, por 1.589 de circuito y 74 de altitud, en el primer tercio septentrional; casi toda es de roca, de formación volcánica, y aparenta la figura de un 8 irregular con el cuerpo inferior o meridional más ancho y aplastado que el del Norte; sus escarpados bordes forman varias caletas, entre ellas la nombrada de Levante, honda y angosta, y más al Sur, las del Rey y San Felipe, con otras pequeñas hacia el Oeste, por las que hay acceso a la isla; no lejos de estas últimas existe una cueva que se llama de la Reina, y en la extremidad Sudeste, entre las calas del Rey y de San Felipe, otra cueva mayor, que se denomina de las Palomas.

En la parte más alta del islote hay una meseta o planicie irregular, con un hoyo en medio que semeja las primeras obras ejecutadas, no se sabe cuándo ni por quién, para construir un aljibe, y hacia el Norte de la cala de Levante, en los peñascos del mismo borde, obsérvanse indudables vestigios de una torre o fortaleza antigua; alrededor se encuentra bastante fondo, menos por el lado más próximo a la costa africana, con la que está unida por un arrecife submarino, en el que hay sitios casi á flor de agua; enfrente, por la parte del Sur, aparecen las estribaciones y derrames del Monte de las Monas, último punto septentrional y el más elevado de Sierra Bullones, en tierra firme.

Cualesquiera que sean los derechos de España o los de Marruecos a ese peñascoso islote (que no hemos de consignarlos y menos discutirlos en este sitio), lo indudable es que la isla del Perejil, así como las de Alborán y Limacos o Caracoles, constan como posesiones españolas en el mapa que el eminente geógrafo Sr. D. Francisco de Coello y Quesada publicó en 1850, diez años antes de la guerra hispano-marroquí.

Y también aseguran noticias telegráficas de Tánger publicadas por todos los periódicos políticos que la bandera española fue arriada en la isla del Perejil el 19 del actual, con autorización del representante de España, Sr. Diosdado, y que el ministro marroquí Mahomet Torres, «previa la venia del mismo Sr. Diosdado», y después de consultar con el representante de Inglaterra, ha mandado "guarnecer el islote por varios moros del Rey, al mando de un oficial y un kaid".

Estos son los hechos.















LIMACOS, islote español en la costa de Argelia. (PRUEBAS)





ESCUELA ESPAÑOLA núm.765 Madríd 6 de octubre de 1955













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sábado, 25 de octubre de 2014

ESPAÑA Y EL MEDITERRÁNEO: CONQUISTAS REALES EN EL NORTE DE AFRICA

España y el Mediterráneo: Conquistas reales en el norte de África

cabecera
Rafael Vidal
Doctor en Historia por la Universidad de Granada
Figura_1_RRCC_embajada_Fez
A finales del siglo XV, doña Isabel, de forma simultánea a la acción de su esposo hacia el este, avanzando por el sur de Europa, se prepara para hacer lo mismo por el norte de África.
Dado que Melilla ya ha sido tomada, quedando en parte libre de las incursiones berberiscas, la costa de Granada, se hace necesario progresar hacia el este, teniendo como hitos importantes las ciudades de Orán, Argel y Trípoli, debiéndose para tener éxito en la empresa, visto el fracaso ante Djerba en 1497, ocupar previamente determinados puntos, fortificarlos, dotarles de la guarnición necesaria, sirviendo de bases avanzadas para continuar con las conquistas africanas.
Se toma como punto de partida a Mazalquivir, aunque tras ocuparla, se observa que ha quedado atrás otro punto que es necesario conquistar: el Peñón de Vélez de la Gomera.
Isabel la Católica quiso hacer realidad su sueño, pero la muerte le llegó demasiado pronto.
Muchos generales y almirantes podrían relacionarse de entre los que sirvieron a los Reyes Católicos, pero entre todos sobresalen dos: Gonzalo Fernández de Córdoba, apellidado “El Gran Capitán” y Pedro Navarro.
El apellido del primero era ilustre y su familia de las más importantes del reino de Castilla, pero no hubiera sido alzado como capitán general en el reino de Nápoles, sino llega a ser por sus méritos castrenses, contrastados de forma efectiva en la guerra de Granada, de tal manera que nada más terminarla, comienza a perfilarse la acción inmediata en el sur de la península italiana, en donde se confrontaban los intereses de Francia con los de la corona de Aragón.
El 24 de mayo de 1495 desembarcaba el ejército español en Mesina, comenzando la llamada primera guerra de Italia. La segunda se inicia desde Málaga en 1501, en el comienzo de la misma nos encontramos a Pedro Navarro al mando de algunas naos vizcaínas.
El Gran Capitán, tras la guerra fue nombrado virrey de Nápoles, perdiendo el favor de don Fernando de Aragón y V de Castilla al morir Isabel, siendo relevado en el mando. Gonzalo Fernández de Córdoba, antes que se produjera este hecho, envió a su lugarteniente, Pedro Navarro, a que aclarara las dudas del monarca, pero la decisión estaba tomada, aunque para éste último comenzaba su etapa bélica como máximo general en el norte de África.
Figura_2_Asalto_a_OranPedro Navarro puede considerarse el clásico aventurero militar del Renacimiento. Dedicado desde muy joven al servicio de las armas, aunque no bajo la dependencia de ningún monarca, sino en la piratería, bien es verdad que la ejercía contra los enemigos de los reyes españoles.
Hombre autodidacta, debía ser muy inteligente, llegando a ser experto en artillería, fortificaciones y en el uso de pólvoras para derribar murallas, pudiéndose calificar como el primer “zapador” del futuro arma de ingenieros.
Su origen marino, su experiencia como capitán de infantería y sus conocimientos en la fortificación y en la artillería, hicieron ver al rey Fernando, que era el idóneo para actuar en el mar Mediterráneo, tanto en su faceta de almirante, combatiendo a los piratas berberiscos, como en la ocupación de puntos estratégicos del litoral, como paso previo a la conquista futura del todo el norte de África, tal como se recogía en el testamento de Isabel la Católica.
El 23 de agosto de 1510, es decir poco después de sus espectaculares conquistas, tuvo que ceder el mando a un joven inexperto, pero hijo del segundo duque de Alba, don García de Toledo, permaneciendo como segundo. El fracaso ante la isla de los Gelves, que posteriormente se tratará, iniciaron el declive de este guerrero. Durante algún tiempo permaneció en Italia al servicio de los reyes, hasta que en 1512 cayó prisionero de Francia, proponiéndole cambiar de bandera, lo que efectuó con el grado de general en 1515.
Participó en las guerras entre Francisco I de Francia y Carlos I de España y V de Alemania, siendo apresado por los españoles y mantenido varios años prisionero. En reiteradas ocasiones se ofreció a su señor natural, don Carlos, sin que este quisiera nunca admitir sus servicios. De nuevo fue cogido prisionero, falleciendo en prisión en 1528, algunos dicen que ejecutado por orden del emperador.
En este trabajo, se trata a Pedro Navarro como general al mando de los ejércitos castellanos en el norte de África.
Toma de Mazalquivir (Mers el-Kebir) 13 de septiembre de 1505
Cerca de trescientos años permaneció, con un breve interregno, a la corona española. En 1708 en la guerra de sucesión cayó en manos del gobernador otomano de Argel, pero en 1732, Felipe V envió al general José Carrillo de Albornoz, conde de Montemar a recuperarla. En 1792, dos años después de sufrir un terrible terremoto (1790), el rey Carlos IV “vende” la ciudad al gobernador de Argel. Pero veamos las vicisitudes de la conquista:
Figura_3_Cisneros_en_OranEn el puerto de Málaga se prepara la expedición, mandada la flota por el catalán Ramón de Cardona y las fuerzas de desembarco por Diego Fernández de Córdoba, en total siete mil hombres de armas y ciento setenta velas.
Salió la expedición el 20 de agosto de 1505, aunque los vientos de levante le obligaron a regresar, haciéndose a la mar el 3 de septiembre, manteniéndose el mal tiempo, ordenando el almirante Ramón de Cardona refugiarse en Almería. Por fin el 9 del mismo mes mejoraron las condiciones y la flota y se hizo a la mar, llegando el día 11 a la vista de Mazalquivir.
Tanto los reyes como los responsables de la expedición sabían que el efecto sorpresa no existía. La “quinta columna” existente en la ciudad de Málaga y en el territorio circundante, había dado aviso a los piratas berberiscos de Mazalquivir de que una gran flota venía sobre ellos. Tal vez fue una suerte el mal tiempo, dado que al recalar en Almería y la salida consiguiente, hicieron creer que era una fuerza que se proyectaría sobre Italia, por lo que cuando la flota se presentó delante de la fortaleza, solamente quedaba la guarnición normal de la misma.
Diego Fernández de Córdoba, heredero del título castellano de “alcaide de los donceles” y futuro marques de Comares, inicia de inmediato el ataque por mar y tierra. La artillería embarcada somete a un terrible bombardeo a la fortaleza, con tan buena fortuna “que los primeros tiros de la Artillería cristiana mataran al alcaide moro y a tres lombarderos, quebrando y desbaratando la artillería” (VIGÓN, Jorge. Historia de la Artillería Española. Instituto Jerónimo Zurita, Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Madrid, 1947. Pág. 357, tomo I), acudiendo en ayuda de la misma una regular fuerza de caballería berberisca, que es repelida por la infantería desembarcada, que se había atrincherado.
Tras el fracaso de los moros, propusieron una tregua de 24 horas, en el sentido que si en dicho plazo no eran apoyados por el rey de Tremecén, la fortaleza se rendiría. El día 13 de septiembre, al finalizar el plazo, salieron los sitiados del castillo, acompañados por sus familias, entrando en él los españoles.
En la fortaleza quedó una guarnición de 500 infantes y cien caballos, con cincuenta piezas de artillería, y el día 24 del septiembre la flota regresó a Málaga, siendo el gobernador propietario el propio Diego Fernández de Córdoba.
Nada más abandonar los españoles la rada de Mazalquivir, se inicia el sitio de la misma por tropas musulmanas, aunque el auxilio constante de la armada castellana, que les proveía de todo los necesario, hicieron desistir al rey de Tremecén de recuperarla.
Figura_4_Fte_espanol_en_OranRegresó el Alcaide de los Donceles en 1507. Al frente de tres mil hombres quiso efectuar una operación de castigo sobre los berberiscos que continuamente hostigaban a la fortaleza, con la pretensión además de conquistar Orán, con tan mala fortuna que fue completamente derrotado, pereciendo la mayoría de los combatientes que llevó en la expedición, salvándose él de puro milagro.
Aquella derrota motivó la decisión de Fernando el Católico de conquistar Orán y de someter a vasallaje al reino de Tremecén, única forma de alcanzar la tranquilidad en el territorio.
Conquista del Peñón de Vélez (1508):
La derrota ante Orán de 1507, había dado alas a la osadía de los piratas berberiscos, de tal manera que continuamente asolaban las costas del antiguo reino de Granada, seguramente en connivencia con los moriscos que aún lo habitaban, por ello don Fernando, antes de pasar a la conquista de Orán, decide una expedición de carácter más limitado, cubriendo el espacio entre Ceuta, ocupada por los portugueses y Melilla, concretamente el Peñón de Vélez, punto estratégico en donde se guarecían las galeras piratas muy cerca del Estrecho, desde donde asaltaban el continente o atacaban navíos mercantes españolas.
Sabía que la decisión le iba a costar un disgusto con sus parientes portugueses, dado que el Peñón se encontraba al oeste de Melilla y por tanto dentro del territorio que el papa Alejandro VI había concedido a Portugal.
En una de aquellas expediciones piratas, los berberiscos habían actuado muy cerca del Estrecho, en las costas del reino de Sevilla (actual provincia de Cádiz), ordenando a Pedro Navarro, que desde Málaga, “con la armada de su cargo y las galeras de Saboya, con tropas españolas e italianas, saliese a castigar a los piratas del Peñón, …” ( MADOZ, Pascual. Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España y sus posesiones de ultramar. Tomo XV. Madrid, 1840, pág. 642). El conde pudo apresar algunas de las galeras en retirada, persiguiéndolas hasta su base que era la ciudad de Vélez (podría ser la Bedis árabe), en aquel momento habitada por siete mil vecinos.
Pedro Navarro, hizo una demostración de desembarco en la ciudad, por lo que la guarnición del Peñón, que cerraba su puerto, se replegó hacia la misma, apoderándose de él las tropas españolas.
Dejó de alcaide de la fortaleza con una regular guarnición a Juan de Villalobos, el cual repelió varios intentos de los moros de reconquistarla, pero en 1522 la plaza se perdió, según se dice por la traición de un soldado español que mató a su capitán porque había escarnecido a su mujer (AFRICANO, León el (Traducción, edición, crítica de Luciano Rubio, con prólogo de Amin Maalouf). Descripción de África y de las cosas notables que en ella se encuentran. Venecia, 1550. Edición Madrid, 1999, pág. 171), quedando en manos de Muley Mahomet, señor de la Gomera.
Figura_5_Gran_Capitan_Alejandro_VIEn 1525, el emperador Carlos V ordenó su reconquista, saliendo de Málaga una flota al mando del marqués de Mondéjar, que intentó la recuperación mediante la sorpresa, sin llegar a conseguirlo, por lo que tuvo que regresar a la capital malacitana.
Entre tanto el territorio pasó a poder del bey de Argel, permaneciendo 38 años en poder de los argelinos.
En julio de 1563 partió de Málaga una fuerza de 24 galeras y cinco mil hombres de armas, al mando de Sancho de Leiva y después de varios intentos tuvo que renunciar a la empresa, retirándose al puerto de origen.
En las Cortes de Monzón de 1564, se pidió a Felipe II que recuperara la fortaleza, dado el daño irreparable que continuamente efectuaban los piratas berberiscos, actuando tan cerca de la costa y perjudicando gravemente el comercio.
Ante ello se organizó un ejército que se concentró en Málaga, al mando del virrey de Cataluña García Álvarez de Toledo y Osorio, compuesto de españoles, piamonteses, napolitanos, sicilianos, alemanes y portugueses. La armada salió de Málaga en agosto de 1564 y después de arduos combates recuperaron el Peñón (6 de septiembre de 1564) y conquistaron la ciudad y el territorio circundante, aunque viendo lo costoso que era la conservación del territorio continental, se replegaron al Peñón, que se fortificó y se dotó de una buena guarnición, siendo muchos de los soldados, presidiarios.
Otras vicisitudes ha pasado el Peñón de Vélez de la Gomera, punto fuerte que aún pertenece a España. En varias ocasiones, al estar tan aislado de la Península ha pasado hambre, de tal manera que en 1662 y en 1812, el gobernador autorizó a abandonar la plaza el que quisiera; en dos ocasiones ha sido diezmada la guarnición por una epidemia, en 1743 por la peste y en 1824 por la fiebre amarilla, habiendo sostenido dos sitios, en 1680 y en 1702.
Para comprender la importancia de las fortificaciones, nos quedamos con la descripción que hace Madoz en su diccionario geográfico, relacionando las baterías de San Juan, la Corona, San Julián, San Sebastián, San Miguel, San Antonio de Papua, San Francisco y San José.
Para la guarnición se disponía de ocho cuarteles que servían a cerca de seiscientos hombres, contando también con un hospital.
Conquista de Orán (1509):
Tal como se ha expuesto en la toma de Mazalquivir, en 1507, don Diego Fernández de Córdoba, Alcaide de los Donceles, fracasó en su intento de ocupar Orán.
Figura_6_Gran_Capitan_CerinolaEl cardenal Cisneros, viendo que don Fernando se encontraba demasiado ocupado en sus asuntos italianos, preferentes en la corona de Aragón, le propuso sufragar los gastos de una expedición militar contra Orán, con objeto de dar un golpe definitivo a la piratería berberisca y al mismo tiempo continuar con el proyecto africanista de su mentora Isabel la Católica.
El monarca nombró al cardenal capitán general de África, con despacho expedido el 25 de agosto de 1508 y como segundo al conde Pedro Navarro. Cisneros, a pesar de tener más de setenta años, se puso al frente de las tropas.
Las disensiones entre el cardenal y Navarro surgieron desde su inicio, primero porque Cisneros había solicitado que el mando de las tropas se diera al Gran Capitán, a lo que se negó el monarca, sintiéndose Navarro como un “segundón”.
La infantería y la caballería se puso al mando de don Alonso de Granada Venegas (de familia morisca. Descendiente de Sidi Yahya al Nayar y de su esposa Cetti Merien Venegas, luego bautizados en Santa fe como Don Pedro de Granada y Doña María); la artillería a Diego de Vera y la escuadra a Jerónimo Vianelo. Ejercían diversos mandos en el ejército, los ilustres capitanes Gonzalo de Ayora, al que se tiene como primer organizador de la infantería española, siendo el presumible autor de la ordenanza que al efecto ordenó publicar el monarca en 1502, pudiendo decirse que fue el primer “coronel” del ejército español, y Villarroel (MARIANA, Juan de, MOÑINO, José y FLORIDABLANCA, Redondo. Historia General de España. Volumen 2. Biblioteca de Gaspar y Roig. Madrid, 1852. Pág. 210).
La preparación de la expedición se efectuó simultáneamente en Málaga y Cartagena.
En la primera de las ciudades, se amotinó la soldadesca, exigiendo el pago de lo que se le había prometido por enrolarse. Llegó a preocupar a Pedro Navarro la situación creada, apelando a Cisneros, como capitán general, para que decidiera:
“Cisneros, más que fraile, hombre superior á cuantos le combatían, supo dominar el motín con un recurso cómico que prueba cómo conocía el corazón humano. Mandó organizar una especie de procesión con música militar en que pasaban los sacos de dinero, adornados de guirnaldas y ramas verdes, abordo de la nao capitana, y como el cortejo acreditaba la seguridad del pago, embarcáronlos soldados como corderos, acabándose la manifestación tumultuosa”  (INSTITUTO DE HISTORIA Y CULTURA NAVAL. VI La conquista de Orán (1507-1509). Internet. Cita a Álvaro Gómez, De rebus gestis Francisci Ximenii, lib. IV, pág. 106).
Figura_7_Penon_de_Velez_actualidadReuniose la flota en Cartagena, de donde salió a la mar el 16 de mayo de 1509, con ochenta naos y diez galeras, aparte de otros buques menores, transportando más de diez mil hombres de infantería y cuatro mil jinetes.
Al anochecer del día 17 se encontraron  a la vista de Mazalquivir, desembarcando la tropa de forma inmediata y sin ningún tipo de problemas, de tal manera que al amanecer del día 18, el ejército se encontraba desplegado y ocupando las alturas dominantes.
Se efectuó un ataque simultáneo por tierra y por mar, aproximándose a tierra las diez galeras, sometiendo a la plaza a un intenso bombardeo, al mismo tiempo desembarcaba en la misma y al pie de la muralla un numeroso destacamento.
Se esperaba mayor resistencia, pero los españoles escalaron los muros y rompieron las puertas, entrando en la ciudad, la cual fue conquistada al cabo de pocas horas de lucha, costando a estos unos treinta muertos, por cuatro mil de los contrarios, a los que había que sumar cinco mil prisioneros.
Parece ser que la falta de respuesta de los árabes tuvo mucho que ver la superstición, según anécdota que cuenta el historiador Modesto Lafuente en su Historia General de España: Uno de los primeros caídos españoles fue el capitán Luis Contreras, al cual lo sarracenos cortaron la cabeza y la pasearon por las calles de Orán, como si fuera el propio cardenal Cisneros, pero algunos cautivos cristianos desmintieron la afirmación. De pronto unas mujeres que observaban la cabeza se dieron cuenta que era de un tuerto, comenzando a gritar y quejarse de que todo estaba perdido y que era una siniestra predicción que el primer hombre que mataban los suyos era un tuerto. El fatalismo árabe hizo lo demás (LAFUENTE, Modesto. Historia General de España. Tomo X, parte II, libro IV. Madrid, 1853, pág. 359).
La razón de la confusión se debió a que Cisneros estaba al frente de la tropas cuando se encontraban delante de los muros, incluso los arengó con su palabra, negándose reiteradamente a retirarse a retaguardia, hasta que por fin fue convencido
Cisneros abandonó el territorio muy poco después de culminar la conquista, de hecho se encontraba de regreso en Cartagena el 24 de mayo, sin querer tomar parte en el reparto del botín y desengañado de la “cruzada” que el quería, se había transformado en una matanza indiscriminada y un saqueo de la zona (Parece ser que con motivo de una reyerta entre soldados españoles, dependientes de unidades de Cisneros y de Navarro, al recriminarle el primero la actitud de los del segundo, este le contestó que “nunca dos generales habían conducido bien un ejército, y por lo mismo haría bien en volverse a su sede; que con la toma de Orán había terminado su misión; que todo debía hacerse ahora en nombre del Rey Católico y no en el suyo, y que dejase el oficio de pelear a los que tenían oficio de soldados”). El 12 de junio escribe a Diego López de Ayala, señalando la satisfacción por la conquista y al mismo tiempo su descontento, por la forma y sus desavenencias con Pedro Navarro (JIMÉNEZ DE CISNEROS, Francisco. Cartas del Cardenal don Fray Francisco Jiménez de Cisneros dirigidas a don Diego López de Ayala, publicadas por Real Orden, por los catedráticos don Pascual Gayango y don Vicente de la Fuente, académicos de número de la Real Academia de la Historia. Imprenta del Colegio de sordo-mudos y ciegos. Madrid, 1867, págs 50 y siguientes).
Las cartas escritas por el cardenal Cisneros y por algunos de sus acompañantes, resultan piezas claves para el seguimiento de la expedición y conquista de Orán. Cisneros pensó que se habían malogrado los proyectos que sobre África tenía la reina Isabel y él mismo.
Dos siglos se mantuvo Orán en poder de la corona española, desde 1509 hasta que se perdió en 1708, durante la guerra de Sucesión. Posteriormente fue reconquistada en 1732 por el conde de Montemar y vendida al bey de Argel en 1794 por Carlos IV.
Conquista de Bugía (enero de 1510):
Biyāya en árabe, habitualmente llamada Bejaïa.
Fue conquistada en 1510 y se perdió en manos del imperio otomano en 1555. Pedro Navarro fue el artífice de la conquista, como paso previo a las conquistas de Argel y Trípoli. Tras ocupar la plaza, dejó como gobernador al capitán Gonzalo Mariño.
Figura_8_Posesiones_espanolas_1509_1511Tras la toma de Bugia, Fernando V, mandó publicar que se hacía esta guerra en África con la única intención de someter a los infieles y reconquistar la ciudad santa de Jerusalén (BALAGUER, Víctor. Españoles en África. Madrid, Barcelona y la Habana, 1860). Esta afirmación del Rey Católico distaba mucho de la realidad de su política exterior, volcada íntegramente en la península italiana. El acuerdo llevado a cabo con Francia, sobre los antiguos reinos de Nápoles y Sicilia, así como los tratados con el Papa y la república de Venecia, le hizo momentáneamente pensar en el legado de su esposa Isabel.
En aquellos momentos también recibía el vasallaje del rey de Túnez, Muley Yahyia, el cual poco antes de la conquista de Bugia, había enviado unos embajadores a presencia de Pedro Navarro. Las condiciones impuestas y aceptadas, podían hacer presagiar en un imperio español en el norte de África.
Algunas de las capitulaciones del vasallaje son recogidas por Víctor Balaguer:
1. Que el rey de Túnez se obliga a servir como vasallo a D. Fernando, acudiéndole y auxiliándole en cualquier guerra que tuviese, debiéndole el rey pagar la gente de armas que llevase consigo, como era costumbre entre los moros.
2. Que el mismo rey de Túnez se obligaba a poner inmediatamente en libertad todos los cautivos cristianos que estaban en su reino.
3. Que, en reconocimiento de su señorío se comprometía a dar cada año dos caballos y cuatro halcones, ofreciendo poner en rehenes para cumplir todo esto a un hijo que tenía, llamado Muley Boabdil.
4. Que se comprometía que de las costas de su reino no saliese nave alguna que hiciese mal ni daño a los cristianos, ni a sus bienes, obligándose en caso contrario a pagar daños y perjuicios.
El pacto fue firmado en Bugia el 13 de marzo de 1510
Poco después se presentaron también los notables de las ciudades de Tedeliz y de Argel y casi de forma simultánea el rey de Tremecén se declaraba vasallo de don Fernando, a través del alcaide de los donceles, sometiendo poco después de los moros de Mostagan (actual Mostaghanem).
Todos estos acontecimientos, acaecidos en un año, hacían presagiar que se establecería un imperio español en el norte de África, y más cuando pocos meses después, una embajada de Argel, se presentaba al rey en Calatayud y le prometían fidelidad, presentes y la libertad de todos los cautivos cristianos.
La posesión de la plaza de Bugía fue azarosa, más de lo que fueron en general las plazas africanas, y en buena medida a  causa de su gobernador Gonzalo Mariño de Ribera, el cual no era el más apropiado para gobernar una plaza y su territorio circundante. Su carácter soberbio e irascible le males quistaron con los caudillos árabes que había prestado vasallaje, los cuales al tener conocimiento del desastre de Djerba se sublevaron. La rebelión fue sofocada gracias a la llegada de Ramón Carroz, nombrado gobernador general, en sustitución del primero con refuerzos, el cual hizo las paces con los alzados, satisfaciendo parte de sus demandas.
Pocos años después (1515) el renegado Arux Barbarroja puso sitio a la plaza. Machín de Rentaría (Machín de Uzanzu, conocido como Machín de Rentaría, fue general del Mar Océano que le concedió Carlos I en 1531, así como un escudo de armas ), que se encontraba en Argel con cinco naos vizcaínas acude en ayuda de del gobernador y a requerimiento de este envió mensajes de auxilio a Mallorca, Valencia y Cerdeña.
Desde Valencia acudió el hermano de Ramón Carroz (o Carrós) Garcerán, el cual acude con todos sus feudos. Tal como se ve, queda mucho de medieval en la guerra del Renacimiento y en el inicio de la edad Moderna.
En el mes de noviembre llegó a la plaza Miguel de Guerrea con nuevos refuerzos para impedir su caída y obligar a levantar el sitio.
Machín de Rentaría realizó una salida efectiva, en la que murió uno de los hermanos Barbarroja: Xaca, y Aruz parece que perdió un brazo, teniéndose que retirar los sitiadores.
Conquista de Argel (1510)
El historiador artillero, Jorge Vigón, en su Historia de la Artillería Española, indica que para la conquista de Argel se organizó un ejército de 30.000 infantes, mil caballos, 120 piezas de artillería, servidas por 220 artilleros, mandados por 60 gentiles-hombres. La artillería se encontraba al mando del propio capitán general de dicho arma, Diego de Vera y Mendoza, que lo era con tal cargo desde 1508, no conociéndose si fue nombrado antes o después de la toma del peñón de Vélez de la Gomera, en donde ejerció el mando de los cañones.
En algunos textos históricos se habla de la conquista e incluso que fue tomada al asalto por el propio Fernando el Católico, la verdad es que no parece que fue así, sino que la ciudad, al prestar vasallaje su gobernador moro, fue ocupada, dada su importancia por una suficiente guarnición militar.
La mención detallada de la fuerza, expuesta por Vigón, podría ser la que constituía la totalidad del cuerpo expedicionario español en el norte de África, al mando de Pedro Navarro.
Existe otra versión sobre la conquista de Argel (SALVÁ, Miguel y SAÍNZ DE BARANDA, Pedro. Documentos inéditos para la Historia de Espana. Tomo VIII. Madrid, 1846. Pág. 179 y siguiente): Gobernaba el territorio un moro llamado Abencomija, el cual era natural de Granada, habiendo sido comisionado por Boabdil para tratar la capitulación con los cristianos, incluso se había convertido al cristianismo y entrado de profeso en un convento, aunque poco después se embarcó, en el éxodo que se inició a finales del siglo XV y principios del XVI de los musulmanes granadinos a África, desembarcando en Bugía, cuyo rey le nombró gobernador de Argel.
Asentada la conquista de Orán, Pedro Navarro, con una serie de galeras, recorrió la costa en plan de reconocimiento. Conocido por Abencomijo la estancia del general español, le envió regalos y le solicitó una entrevista, en la cual le prometió la entrega de la ciudad, si se presentaba con hombres suficientes para ello, asegurándole que volvería a la fe cristiana.
Figura_9_Situacion_GelvesLa realidad es que los hechos no se produjeron como habían pensado los anteriores protagonistas, dado que el rey de Bugía, conoció las maquinaciones de su subordinado en Argel y lo mandó llamar. Su llegada coincidió con el asalto de Pedro Navarro, el cual se encontró Abencomijo apuñalado y medio muerto. No nos dicen los documentos inéditos de la historia de España si el varias veces renegado murió, lo que es cierto que, según la historia narrada, que el rey de Bugía, sometió también a Argel al vasallaje de don Fernando.
Vigón en su Historia de la Artillería española, da cuenta de la importancia que van adquiriendo las bocas de fuego en las fortalezas de África, de tal manera que se crean sendas compañías al mando de un capitán cada una en Orán y Bugía, y dos secciones en Melilla y Argel (VIGÓN, Jorge. Historia de la Artillería Española. Instituto Jerónimo Zurita, Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Madrid, 1947. Págs 120 y siguientes). Hay que hacer constar que esta artillería se comportaba más como de costa, que de fortaleza, dado que su razón de ser fundamental es precaverse de los ataques desde el mar.
Al igual que el resto de las plazas africanas, tras el desastre de la isla de los Gelves, fue hostigada continuamente por la tribu de los Beni Mezghenna, cuyo caudillo, Bel Salem Toumi, presta fidelidad al sultán turco. La plaza se perdió años después, intentado recuperarla Carlos V, en cuya batalla estuvo a punto de caer prisionero y en donde participó como uno de sus capitanes, el conquistador de México, Hernán Cortés.
Conquista de Trípoli (26 de julio de 1510):
No se dispone del plan de operaciones de España en el norte de África, pero es probable que en una primera fase, se planteara la toma de Trípoli, dejando el desierto de Cirenaica, como tierra de “nadie” con Egipto, que ya pertenecía al imperio turco.
Por ello, nada más asentarse y dejar bien guarnecidas las plazas tomadas, se apresta una nueva fuerza para expandir el nacimiento imperio norteafricano hacia el este.
“Trípoli, a diferencia de otros territorios, era una pujante república de mercaderes bajo la teórica soberanía de los monarcas hafsidas de Túnez. Contaba entonces con 4.000 casas pobladas y 50.000 habitantes pero esa prosperidad se vio arruinada al ser ocupada por la expedición de Pedro Navarro, conde de Olivetto, que colocó la plaza bajo soberanía española.
Su función mercantil se vio sustituida por otra castrense, se procedió a la demolición de barrios y arrabales del lado de tierra, una parte considerable de la población tripolina abandonó la ciudad, y el recinto amurallado fue estrechado para hacerlo mejor defendible, en tanto eran mejoradas y reforzadas las fortificaciones existentes, y diseñadas y edificadas otras nuevas por ingenieros y tracistas hispano-italianos. La más emblemática era el «Fuerte Español» o «Castillo de España», a un tiempo ciudadela que protegía el puerto y residencia oficial de los gobernadores españoles, y luego de quienes vinieron después (sanjuanistas, otomanos, italianos y británicos). Tenido por el edificio más emblemático de la Libia colonial, a la caída de la efímera monarquía senusí el nuevo régimen republicano revolucionario encarnado por el coronel Muhamar El Gadafi procedió a su demolición por considerarlo símbolo de medio milenio de opresión colonial sobre el pueblo libio.
Después de 1510 Trípoli quedó reducida a la mitad de su superficie y a un tercio de su población. Española desde el expresado año, Carlos V la cedió en 1530, junto con la isla de Malta, a los caballeros de San Juan de Jerusalén para compensarles por la pérdida de Rodas, aunque continuó bajo una cierta dependencia de España. Tal situación perduró hasta que en 1551 fue conquistada por Dorghût Rais («Dragut» en la historiografía occidental), quien situó la plaza bajo soberanía otomana” (VILAR, María José. El nacimiento de Libia a la contemporaneidad. Anales de Historia Contemporánea, nº 23. ISSN 0212-65-59. Murcia, 2007).
Figura_10_Fte_espanol_en_DjerbaLa supuesta “facilidad” de las conquistas, levantaron Las envidias de los nobles del reino, los cuales se sentían menospreciados en aras del que consideraban un advenedizo y soldado de fortuna, Pedro Navarro, solicitando a don Fernando, que pudieran reclutar hombres de armas y unirse a la aventura africana.
Se preparaba una fuerza considerable en Málaga, capitaneada por don García de Toledo, hijo primogénito de don Fadrique, duque de Alba, cuando Pedro Navarro se aprestaba a dar el salto hacía Trípoli.
Auxiliado por las galeras de Nápoles y Sicilia, se dirigió Pedro Navarro, al frente de catorce mil hombres sobre la ciudad.
Las galeras se habían mostrado como piezas claves en la conquista de los puertos de las plazas precedentes, gracias a su poco calado y a su potente artillería.
Empleando el mismo sistema que en otras ocasiones, es decir desembarcando una parte de la infantería en una zona alejado de la plaza, cañoneándola desde el puerto con los cañones de las galeras, procediendo a continuación a asaltar sus muros por las partes del mar y tierra.
Los moros se batieron con la desesperación de saber que no van a recibir ayuda, pero también con el fatalismo que su destino iba a ser el mismo que sus homónimas anteriores. Tras una lucha de varias horas, la ciudad fue tomada y sometida al saqueo usual de los sitios de la época, causando al enemigo una pérdida de más cinco mil hombres.
En la batalla se distinguió el infanzón aragonés Juan Ramírez, primero que asaltó la muralla, muriendo en la acción el almirante Cristóbal López de Amarán y el coronel Díaz Pórrez
Desastre ante la isla de Djerba (1510):
Estando Pedro Navarro restaurando y acrecentando las defensas de la plaza, se presentó en el puerto la escuadra y los soldados de García Álvarez de Toledo y Zúñiga, con los seis mil hombres que había reclutado.
Como el conde Pedro Navarro había enviado heraldos suyos a reclutar hombres en España e Italia, tomó en principio a las fuerzas llegadas como consecuencia de sus requerimientos de refuerzo, pero la verdad es que García de Toledo, traía un mandamiento del Rey Católico, por el cual asumía, pese a su juventud, el mando supremo de los ejércitos, quedando Navarro de segundo.
Figura_11_Posesiones_espanolas_siglosNavarro dejó a Diego Vera y Mendoza, capitán general de la artillería, como gobernador de Trípoli. La decisión no pudo ser más acertada, dado que nada más salir el ejército de la plaza, ésta se vio sometida al hostigamiento y ataque diario de los moros de la zona.
Había quedado a retaguardia, sin conquistar, un punto clave para la dominación del Mediterráneo central, era la isla de los Gelves, Djerba o Jerba para los musulmanes, la cual había sido intentado conquistar hacía más de diez años,
La isla de los Gelves era una isla de mediana extensión, alrededor de cuatrocientos kilómetros cuadrados, que cerraba el paso y protegía una enorme ensenada, en donde podían descansar, al abrigo de cualquier ataque del exterior, cientos de galeras y embarcaciones de otros tonelajes.
Trípoli nunca podía estar tranquila con esta amenaza a su retaguardia, por lo que Pedro Navarro, propuso al nuevo comandante en jefe, atacarla y conquistarla para España.
El 28 de agosto de 1510, el mes menos propicio para una operación de esta naturaleza, se presentaron las fuerzas conjuntas de Pedro Navarro y García de Toledo. Tras desembarcar las fuerzas directamente al mando del segundo, se pusieron en marcha a través de una tierra calcinada y movediza y arrastrando a mano los cañones.
Sorprende que Pedro Navarro, tan previsor en otras ocasiones, con reconocimientos costeros y con informaciones contrastadas de los movimientos enemigos, no siguiera en esta expedición el mismo procedimiento, tal vez dejó al inexperto comandante en jefe, estos pormenores de planificación.
Las versiones sobre lo ocurrido son contradictorias, algunas indican que Navarro sugirió a su jefe que no avanzara hasta que no hubieran desembarcado todas las fuerzas expedicionarias, pero que este, con la inexperiencia de sus pocos años y ansioso de adquirir notoriedad, lo hizo de forma impulsiva, bajo un sol abrasador y sin que se hubiera desembarcado la impedimenta para apoyar logísticamente a los soldados.
Para darnos idea del paisaje que debieron percibir los soldados españoles en aquellos momentos, el cineasta George Lukas filmó las arenas del planeta Tatooine, precisamente en la isla de Djerba.
La realidad es que a poco sintieron sed, queriendo calmarla en unos pozos que se encontraban cercanos.
Parece ser que García de Toledo quiso impedir la desbandada de los soldados en pos del agua, secundándole los oficiales, pero no se aplicó la disciplina, tal como exigían las circunstancias, seguramente por creerse al amparo del enemigo, de tal manera que en pocos minutos la tropa estaba desarmada, saciando su sed. Los moros, que estaban siguiendo a los españoles desde su desembarco, sin que fueran vistos, aprovecharon el momento y con unos miles de hombres y doscientos jinetes, se abalanzaron sobre los indefensos soldados.
Se creó una situación de pánico, dado que el enemigo atacó con un gran griterío. García de Toledo fue uno de los primeros en morir y con él casi la totalidad de los que componían el primer cuerpo de la expedición.
La historia militar recoge muchas situaciones en donde unas unidades instruidas y aguerridas, en un momento determinado, incluso sin una contingencia real, como el ataque imprevisto del enemigo, se pone en fuga desordenada, sufriendo una gran mortandad. Famoso es en la “guerra de África” de principios del siglo XX, el “desastre de Annual”, en donde más de diez mil soldados españoles, mandado por el general Silvestre, murieron presas de pánico, atacados por unos cientos de rifeños.
Ilustres tratadistas han escrito sobre este tema del “pánico”, uno de ellos, el barón de Jomini, indicó en su “Compendio del Arte de la Guerra”:
“también es necesario preservar a los oficiales, y por medio de ellos a los soldados, de los terrores repentinos que suelen apoderarse de los ejército más valientes, cuando no se les contiene con el freno de la disciplina, por el convencimiento  que se les inspire de que el orden en las tropas es prenda de seguridad”.
Y más adelante añade:
“Una tropa de que se ha apoderado el terror pánico, viene a parar al mismo estado de desmoralización, porque una vez introducido el desorden, imposible es restablecer el concierto ni la unión en las voluntades; la voz de los jefes no alcanza a oírse; toda maniobra para restablecer el combate es impracticable, y entonces no se espera más que en una huida vergonzosa” (JOMINI, Baron de. Compendio del Arte de la Guerra o nuevo cuadro analítico de las principales combinaciones de la Estrategia, de la Táctica sublima, y de la Política militar. Escuela de Estado Mayor (reproducción facsímil con fines didáctico). Madrid, 1978. Pág. 134).
Figura_12_Posesiones_espanoles_actualesAunque esta situación incontrolada y sangrienta es más proclive que se produzca con mandos inexpertos, también puede ocurrir en los mejores ejércitos del mundo, de hecho el mismo barón de Jomini, señala ejemplos, en donde después de alcanzar la victoria, la propia infantería victoriosa, se pone en fuga ante el asombro de su propio general, como la del general Villars, después de vencer en la batalla de Friedlingen (1704) o el propio Napoleón, tras la victoria de Wagram.
En España, aparte del ejemplo del general Silvestre, otro general, Espartero, sufrió el “desastre de Descarga”, en donde perecieron miles de hombres, ante el ataque de un pequeño puñado de jinetes carlistas, falleciendo la mayoría al despeñarse por el monte (VIDAL DELGADO, Rafael. Entre Logroño y Luchana. Campañas del general Espartero. Gobierno de la Rioja, Instituto de Estudios Riojanos y Ayuntamiento de Logroño. Logroño, 2004. Págs 199 y siguientes).
Pedro Navarro que aún no había desembarco, salvó a los pocos supervivientes que alcanzaron la playa, ordenando a la escuadra alejarse de la isla. Murieron más de once mil hombres, salvándose únicamente cuatro mil.
Un tormenta dispersó a la escuadra y bastantes de ellas se perdieron.
Pedro Navarro, volvió a Italia, y aunque siguió al mando de tropas españolas, había perdido el favor del rey, de tal manera que dos años después, vencidos los españoles en la batalla de Ravena, por el duque de Nemour, el general español fue hecho prisionero y viendo que su rey no hacía nada por liberarlo, prestó fidelidad al rey francés.
CONCLUSIÓN
En 1511 finaliza el sueño español en el norte de África. Estando el rey don Fernando en Sevilla, preparando una nueva expedición, recibe la noticia que el rey de Francia ha tomado Pisa, convocando allí un cónclave para sustituir al Papa, por otro cardenal. Vista la situación, que consideraba muy grave, y solicitado auxilio por parte del Pontífice, decidió el rey Católico, posponer todo los concerniente a África, escribiendo a don Diego Hernández de Córdoba que hiciera las paces con el rey moro de Tremecén. Al mismo tiempo envió desde Málaga una fuerza de más de siete mil soldados al mando de Diego de Carvajal, señor de Jódar, el cual desembarcó en Sicilia. También ordenó a Pedro Navarro que cesara cualquier actividad bélica y se embarcara en dirección a la península italiana (SALVÁ, Miguel y SAÍNZ DE BARANDA, Pedro. Documentos inéditos para la Historia de Espana. Tomo VIII. Madrid, 1846. Pág. 191 y siguientes.).
La historia actual hubiera sido otra con el cumplimiento del testamento de Isabel la Católica, pero la opción de la entrada de la casa de Austria en la corona conjunta de Castilla y Aragón, era la peor de cuantas se habían imaginado los Reyes Católicos.
Francia, desafiante al poder hegemónico, primero de Fernando y luego del emperador Carlos, pactó con el imperio otomano, al mismo tiempo que amenazaba a la Iglesia con un nuevo cisma, obligando, a partir de 1511 a paralizar las acciones previstas contra los infieles.
Venecia y Génova, las repúblicas comerciales italianas, poseedoras de las mayores flotas de galeras, siempre estaban más prestos a pactos que le abrieran mercados que abrirlos por la fuerza de las armas.
En un tiempo en donde las noticias circulaban con lentitud aunque firmes, las que llegaban del norte de África no eran esperanzadoras, porque si bien se liberaban cautivos, lo era a costa de una gran cuota de sangre, porque en la lucha contra el Islam no había cuartel.
El desastre de Djerba, cuando llegó a la corte, que en aquel momento se encontraba en Sevilla, debió causar una gran conmoción, no sólo por la muerte del hijo del duque de Alba y heredero suyo, sino por los cientos de caballeros nobles que lo acompañaron en la aventura y que murieron con él, de tal manera que no había ninguna gran familia que no hubiera perdido un miembro de ella en la lejana isla del Mediterráneo.
Rafael Vidal
Málaga, 30 de mayo de 2011
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FUENTE:

http://portal.protecturi.org/espana-y-el-mediterraneo-conquistas-reales-en-el-norte-de-africa/